miércoles, 21 de marzo de 2012


Entrevista a Christian Galván
Por Alejandro Estrada Manzo
Christian Galván Villa es profesor-investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara.
A sus 29 años tiene una maestría en Ecología Marina y ha publicado varios artículos científicos en revistas especializadas. Al presentar su informe de prácticas profesionales para recibir el grado de Licenciado, se le ofreció una plaza en el mencionado centro universitario y él aceptó gustosamente.
Se interesó en la biología porque siempre le han llamado mucho la atención los peces y por curiosidad de saber a qué se refieren los nombres  de ciertas materias que en ese entonces le sonaban raros, como micología, espermatofitas, etc.
Interesado en estudiar la diversidad, distribución, hábitos alimenticios y ciclos de vida de los peces, sobre todo de peces crípticos.
Pero no todo ha sido tan simple y tan fácil como aparenta lo hasta ahora dicho. Para sus investigaciones se requiere de una sólida formación y experiencia en el buceo y en las técnicas de muestreo. Tan sólo para dominar el buceo le tomó cuatro largos años de constante entrenamiento durante vacaciones y fines de semana de su período de estudios de licenciatura. También nos habla de las piedras a esquivar antes de realizar una investigación: “Conseguir dinero para financiar los proyectos puede llegar a ser difícil”.
En cuanto a la parte de divulgación científica nos dice que inició “escribiendo sobre lo que leía en la revista de la CONABIO: Biodiversitas. Me ayudé mucho de otras personas para hacer mi artículo de divulgación: gente especializada y con experiencia, como el Dr. Navarrete, y gente que no tuviera nada que ver ni con el tema ni con la redacción, para así saber qué cosas agregar, qué cosas quitar y cómo hacer entendible lo que trataba de dar a conocer en el escrito”. “Los investigadores hacemos ciencia para los demás, no serviría de nada obtener conocimiento científico si no se comparte”.
Una de las cosas importantes en el campo laboral y profesional es hacer lo que a uno le gusta y le apasiona. El caso de Christian no es la excepción: “siempre me gustó esta carrera y actualmente me pagan por dedicarme a ella, lo que más me gusta. Me gusta contarle a la gente lo que hago en mi carrera, pues es algo que me apasiona. Considero que es muy importante la manera cómo nos expresamos de nuestras carreras, así se transmiten las ganas de dedicarse a esto”.
Por otro lado aporta sus recomendaciones a los futuros biólogos e investigadores: “Hay que dedicarse a trabajar, es indispensable leer mucho en biología y dedicarse a lo que a uno le gusta”.

Entrevista al M. en C.  Christian Moises Galván Villa

Por Francisco Javier Muñoz Nolasco

El maestro en ciencias Christian Moises Galván Villa es profesor investigador del Departamento de Ecología del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias. Está especializado en fauna marina, y ha publicado varios artículos tanto científicos como de divulgación sobre moluscos, equinodermos y peces.

Christian comenta que se decidió formar en ecología marina por su gusto, casi innato, a las formas de vida marinas: “cuando niño, me gustaba ver los Snorkels, yo quería ser uno de ellos.” La curiosidad por saber qué habita bajo la superficie del océano la sació cuando el camino que eligió lo llevó al estudio de la biodiversidad marina.

Ahora su profesión lo obliga a realizar cotidianamente sus más anheladas fantasías de la infancia. Tras una ardua preparación de cuatro años en el buceo scuba, formación académica y científica, el maestro Christian desarrolló destreza para hacer sus labores de investigación, desde moverse con pericia en el agua hasta reconocer en condiciones de poca visibilidad el fondo marino y las especies que en él hallan su hogar.

Lo que más le interesa, y hacia donde se ha vuelto su línea de investigación, es en aspectos de diversidad, distribución, alimentación y ciclos de vida en peces. Y últimamente son los peces crípticos los que lo han atraído más. Sus tareas como investigador no lo enajenan de contribuir abiertamente al conocimiento de las personas ajenas a su profesión,  por medio de libros y artículos de divulgación él comparte su saber al mundo: “…los investigadores hacemos ciencia para los demás, no serviría de nada obtener conocimiento científico si no se comparte.”

Una historia de éxito como la de Christian Galván nunca está libre de dificultades, es de hecho una regla básica para alguien que logra sus metas el superar unos u otros obstáculos. Pero no todo queda en la superación personal: “Conseguir dinero para financiar los proyectos puede llegar a ser difícil.”

¿Qué nos recomienda Christian para realizarse en la profesión? “Hay que dedicarse a trabajar, es indispensable leer mucho en biología y dedicarse a lo que a uno le gusta.”


Entrevista al M. en C. Cristian Moisés Galván Villa, profesor Investigador el Departamento de Ecología, Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara

Por Lumara González Aréchiga.

Después de una pequeña exposición acerca de su trabajo, el profesor Cristian Galván Villa permitió que los alumnos de la materia de Comunicación de la Ciencia lo bombardeáramos con preguntas acerca de su trabajo en ecología marina, así como su labor como investigador.
Él es biólogo de formación e ingresó a la carrera de biología porque le llamaron la atención los nombres raros, como “monocotiledóneas”, además de que desde niño tuvo un gran gusto por el mar y declaró que la caricatura de los “esnorkels” eran mi fascinación, además de que los peces siempre me han llamado la atención.
Y no es por nada, ya que como nos comentó, existen 31,972 especies vivas (que representan el 48% de los vertebrados). Además, los peces de arrecife, que son los dependientes de un substrato para completar su ciclo de vida, peces de tallas pequeñas y medianas y muy coloridos, son su especialidad. Haciendo servicio social y prácticas me fui acercando a esta área de especialización, nos compartió.
En su charla nos habló acerca del cambio de coloración en los peces, y nos comenta que esto depende de su alimentación; su mimetismo, para evitar a los depredadores; del estado de desarrollo; dimorfismo sexual o periodo sexual… Sin embargo, aún no se conoce completamente sobre estos aspectos, y son cuestiones que se buscan resolver, agregó.
En cuanto a la existencia de peces tóxicos e imitadores de éstos, el especialista dijo que no existen como tal, pero sí hay imitadores para pasar inadvertidos entre las masas de otros peces.
Para realizar los muestreos, el investigador habla de que  se tiene que especificar el objetivo para seleccionar la técnica de muestreo. Para peces crípticos se hacen recorridos sobre el fondo y con frecuencia se utiliza la esencia de clavo o mentol como anestésico para no sacrificarlo. De esta manera, pueden determinarse las especies sin causar un daño a la población. Para realizar los muestreos bajo el agua, lo realizan con tablas  de plástico PBC o con un acetato lijado y lápiz de cera, de esos que no se hinchan con el agua. Lo que registramos son las especies, el número de organismos y la talla. Se necesita mucho entrenamiento para poder tomar los datos.

En cuanto al uso o beneficio que tienen los peces crípticos para el hombre, el maestro Galván opina que directamente no lo tienen hasta ahora. Se venden en acuarios algunos. Señaló que el estudio de estos peces es nuevo, su estudio empezó hace 10-15 años, se busca saber cómo funcionan en el medio. No se comen, y pues podrían servir para la investigación si tienen alguna proteína de interés.
Para poder adquirir toda esta experiencia, él se dedicó cuatro años yéndose a la costa y trabajando durante muchas horas en el mar. Practicando y practicando. Actualmente hacen equipos de cuatro buzos en los que van haciendo el registro de especies, y de condiciones del medio. Así, cuando salen tienen mucha información que deben interpretar.
En cuanto a su labor como científico, el objetivo de sus investigaciones surgió a partir de los rezagos ambientales que existen en el país, la deficiencia en los planes de manejo y conservación, así que hay que saber qué hay (biodiversidad) para poder cumplir con los objetivos de los planes de conservación.
En cuanto a la experiencia de hacer divulgación de su trabajo, el profesor nos comenta que: A los biólogos nos cuesta redactar una vez que empiezas con la técnica. En difusión cambia, tiene que ser más fluido y de fácil lectura. No tenía yo mucha experiencia, pero me gustó la revista Biodiversitas y dije: yo quiero hacer algo ahí. Fue un trabajo rápido, de un mes. Para su conclusión, me fue de gran utilidad pasarlo con diferentes personas, un especialista en peces, un especialista en divulgación, y una persona que no tenía nada que ver con el tema. Aunque la mayor parte de su tiempo la dedica al trabajo de investigación, manifiesta su interés por la divulgación, pero su principal enemigo es el tiempo.
Y esto es porque tanto la redacción técnica y la de divulgación son importantes: Son complementarios, lo técnico es lo que más llena a un biólogo, pero abres el mundo de las personas. La comunidad científica es importante, pero la sociedad también.
Ante la pregunta de qué es lo más difícil de ser científico, el especialista opina que es conseguir dinero para financiar los proyectos de investigación, mientras que lo más fácil es hacer algo que te gusta. Cuando haces algo de manera obligada es muy difícil, uno se da cuenta como alumno con las materias que no te gustan (como diseños experimentales), comenta sonriente,  son tediosas, pero las materias que te gustan se vuelven muy fáciles.
En cuanto a la labor de divulgación de la ciencia, Cristian Galván opina que los investigadores deben hacerla, porque “hacemos ciencia para los demás”, no sirve de nada que yo haga un trabajo y me lo quede para mí. Y los periodistas también, porque ellos saben del campo de la comunicación, solo deben ser asesorados por los científicos.
Al compartir sus reflexiones sobre sus actividades refleja que cuando haces lo que te gusta, con gran dedicación, siempre tendrás una ventaja tanto laboral como personal sobre los demás. Comenta que está trabajando en la Universidad de Guadalajara, y no en otro centro de investigación, debido a que: Se va abriendo el camino, terminando mis prácticas me ofrecieron el trabajo, ya llevo aquí siete años. Es un proceso de crecimiento profesional.
Sabemos que durante la carrera pueden entrar dudas de continuar, pero este investigador con vocación nunca pensó en abandonarla: No, no lo pensé. Avanzas y te van llamando la atención las diferentes cosas. Yo fui cambiando de intereses hasta quedar en ecología marina. La verdad no me veo haciendo otra cosa, porque ya me siento tan acoplado a esto.
Le preguntamos al profesor si durante la escritura de sus trabajos, ha tenido momentos en los que la redacción del mismo simplemente no fluya, y él coincide con eso: Sí, y es típico. Hay partes del trabajo donde no sabes ni cómo ponerle, pero lo que hacemos es que estoy yo dándole vueltas, y mi jefe también, y luego los dos juntos. Es necesario trabajar en equipo y tener el apoyo de otras personas.
La meta de Cristian Galván como investigador y científico es describir una nueva especie, incluso dice que Con eso ya podría dejar su herencia a la humanidad. Es cierto que hay mucha competencia, hay mucha gente trabajando en esto, pero también los mares son muy grandes, y no todos bucean, así que eso me da una ventaja, dice positivamente.
Por último, el profesor nos dejó el siguiente mensaje a los científicos en formación: Trabajar, dedicarte a lo que tú quieres, y leer mucho. Si te gusta lo que haces, te informas por tu cuenta, no necesitas que el maestro te esté pidiendo que lo hagas. Por ejemplo, a mí, mi jefe jamás me ha reclamado por algo que no haya hecho.

Comunicación de la Ciencia 
Los compuestos derivados de las algas pardas muestran propiedades antioxidantes, antiarrugas, blanqueadoras, antiinflamatiroas y antialergénicas.

Wijesinghe W. A. J. P., Jeon Y. J. (2011) Biological activities and potential cosmeceutical applications of bioactive components from brown seaweeds: a review. Phytochem rev. DOI 10.1007/s11101-011-9214-4

Comunicación de la ciencia
Lumara GAG

martes, 20 de marzo de 2012

Limulus polyphemus (Linnaeus, 1758)
Cacerolita de mar, cucaracha de mar, cangrejo bayoneta, mesh

Algunas fuentes de información

Diario de Yucatán

The horseshoe crab web page
Excelente información para las poblaciones de Estados Unidos


lunes, 19 de marzo de 2012


Comunicación de la ciencia


Por aprender, vale la pena leerlo
Crotalus tancitarensis es la serpiente de cascabel más pequeña del estado de Michoacán con apenas 36 cm de longitud total, su distribución se restringe al Cerro de Tancítaro.
José Luis Barragán Ramírez
Alvarado-Díaz, J. & I. Suazo-Ortuño. 2006. Reptiles venenosos de Michoacán. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. México.
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México es el principal productor de aguacate a nivel mundial, con una producción de 1,124,565 toneladas, cosechadas en 114,471 hectáreas.
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Cambero, J.-, R. Johansen; O. García; M. Cantú; E. Cerna y A. Retana 2011. Especies depredadoras de trips (Thysanoptera) asociadas a huertas de aguacate en Nayarit, México. Acta Zoológica Mexicana 27(1): 115-121
Alejandro Estrada
Comunicación de la Ciencia