Entrevista al M. en C.
Cristian Moisés Galván Villa, profesor Investigador el Departamento de
Ecología, Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara
Por Lumara González Aréchiga.
Después de una
pequeña exposición acerca de su trabajo, el profesor Cristian Galván Villa
permitió que los alumnos de la materia de Comunicación de la Ciencia lo
bombardeáramos con preguntas acerca de su trabajo en ecología marina, así como
su labor como investigador.
Él es biólogo de formación e ingresó a la
carrera de biología porque le llamaron la atención los nombres raros, como
“monocotiledóneas”, además de que desde niño tuvo un gran gusto por el mar y
declaró que la caricatura de los “esnorkels” eran mi fascinación, además
de que los peces siempre me han llamado la atención.
Y no es por nada, ya que como nos comentó,
existen 31,972 especies vivas
(que representan el 48% de los vertebrados). Además, los peces de arrecife, que
son los dependientes de un substrato para completar su ciclo de vida, peces de
tallas pequeñas y medianas y muy coloridos, son su especialidad. Haciendo
servicio social y prácticas me fui acercando a esta área de especialización, nos compartió.
En su charla nos habló acerca del cambio de coloración en los peces, y
nos comenta que esto depende de su alimentación; su mimetismo, para
evitar a los depredadores; del estado de desarrollo; dimorfismo sexual o
periodo sexual… Sin embargo, aún no se conoce completamente sobre estos
aspectos, y son cuestiones que se buscan resolver, agregó.
En cuanto a la existencia de peces tóxicos e imitadores de éstos, el
especialista dijo que no existen como tal, pero sí hay imitadores
para pasar inadvertidos entre las masas de otros peces.
Para realizar los muestreos, el investigador habla de que
se tiene que especificar el
objetivo para seleccionar la técnica de muestreo. Para peces crípticos se hacen
recorridos sobre el fondo y con frecuencia se utiliza la esencia de clavo o
mentol como anestésico para no sacrificarlo. De esta manera, pueden
determinarse las especies sin causar un daño a la población. Para realizar los
muestreos bajo el agua, lo realizan con tablas de plástico PBC o con un acetato lijado
y lápiz de cera, de esos que no se hinchan con el agua. Lo que registramos son
las especies, el número de organismos y la talla. Se necesita mucho entrenamiento
para poder tomar los datos.
En cuanto al uso o beneficio que tienen los peces crípticos para el
hombre, el maestro Galván opina que directamente no lo tienen hasta ahora. Se
venden en acuarios algunos. Señaló que el estudio de estos peces es
nuevo, su estudio empezó hace 10-15 años, se busca saber cómo funcionan en el
medio. No se comen, y pues podrían servir para la investigación si tienen
alguna proteína de interés.
Para poder adquirir toda esta experiencia, él se dedicó cuatro años yéndose
a la costa y trabajando durante muchas horas en el mar. Practicando y practicando.
Actualmente hacen equipos de cuatro buzos en los que van haciendo el registro
de especies, y de condiciones del medio. Así, cuando salen tienen mucha
información que deben interpretar.
En cuanto a su labor como científico, el objetivo de sus
investigaciones surgió a partir de los rezagos ambientales que existen en el
país, la deficiencia en los planes de manejo y conservación, así que hay que
saber qué hay (biodiversidad) para poder cumplir con los objetivos de los
planes de conservación.
En cuanto a la experiencia de hacer divulgación de su trabajo, el
profesor nos comenta que: A los biólogos nos cuesta redactar una vez
que empiezas con la técnica. En difusión cambia, tiene que ser más fluido y de
fácil lectura. No tenía yo mucha experiencia, pero me gustó la revista Biodiversitas
y dije: yo quiero hacer algo ahí. Fue un trabajo rápido, de un mes. Para su
conclusión, me fue de gran utilidad pasarlo con diferentes personas, un especialista
en peces, un especialista en divulgación, y una persona que no tenía nada que
ver con el tema. Aunque la mayor parte de su tiempo la dedica al
trabajo de investigación, manifiesta su interés por la divulgación, pero su
principal enemigo es el tiempo.
Y esto es porque tanto la redacción técnica y la de divulgación son
importantes: Son complementarios, lo técnico es lo que más llena a un biólogo, pero
abres el mundo de las personas. La comunidad científica es importante, pero la
sociedad también.
Ante la pregunta de qué es lo más difícil de ser científico, el
especialista opina que es conseguir dinero para financiar los proyectos
de investigación, mientras que lo más fácil es hacer algo que te gusta. Cuando
haces algo de manera obligada es muy difícil, uno se da cuenta como alumno con
las materias que no te gustan (como diseños experimentales), comenta
sonriente, son tediosas, pero las materias
que te gustan se vuelven muy fáciles.
En cuanto a la labor de divulgación de la ciencia, Cristian Galván
opina que los investigadores deben hacerla, porque “hacemos ciencia para los
demás”, no sirve de nada que yo haga un trabajo y me lo quede para mí. Y los
periodistas también, porque ellos saben del campo de la comunicación, solo
deben ser asesorados por los científicos.
Al compartir sus reflexiones sobre sus actividades refleja que cuando
haces lo que te gusta, con gran dedicación, siempre tendrás una ventaja tanto
laboral como personal sobre los demás. Comenta que está trabajando en la
Universidad de Guadalajara, y no en otro centro de investigación, debido a que:
Se
va abriendo el camino, terminando mis prácticas me ofrecieron el trabajo, ya
llevo aquí siete años. Es un proceso de crecimiento profesional.
Sabemos que durante la carrera pueden entrar dudas de continuar, pero
este investigador con vocación nunca pensó en abandonarla: No, no lo pensé. Avanzas y te
van llamando la atención las diferentes cosas. Yo fui cambiando de intereses
hasta quedar en ecología marina. La verdad no me veo haciendo otra cosa, porque
ya me siento tan acoplado a esto.
Le preguntamos al profesor si durante la escritura de sus trabajos, ha
tenido momentos en los que la redacción del mismo simplemente no fluya, y él
coincide con eso: Sí, y es típico. Hay partes del trabajo donde no sabes ni cómo ponerle,
pero lo que hacemos es que estoy yo dándole vueltas, y mi jefe también, y luego
los dos juntos. Es necesario trabajar en equipo y tener el apoyo de otras
personas.
La meta de Cristian Galván como investigador y científico es describir
una nueva especie, incluso dice que Con eso ya podría dejar su herencia a la
humanidad. Es cierto que hay mucha competencia, hay mucha gente trabajando en
esto, pero también los mares son muy grandes, y no todos bucean, así que eso me
da una ventaja, dice positivamente.
Por último, el profesor nos dejó el siguiente mensaje a los
científicos en formación: Trabajar, dedicarte a lo que tú quieres, y
leer mucho. Si te gusta lo que haces, te informas por tu cuenta, no necesitas
que el maestro te esté pidiendo que lo hagas. Por ejemplo, a mí, mi jefe jamás
me ha reclamado por algo que no haya hecho.
Comunicación de la Ciencia