sábado, 11 de febrero de 2012

Lumara


Bajaba pronto por la escalera. No quedaba mucho tiempo. La sangre corría aceleradamente por las venas y las gotas de sudor le resbalaban por la frente.

No estaría ahí por mucho tiempo, y la gente tampoco tardaría mucho en enterarse al esuchar el estruendo.

El plan era sencillo. Lo haría justo cuando la victima estuviera en el acto…

…listo. Lo hecho, hecho está. Ahora camina por la obscura calle pensando en aquel amante caído.

No lo había castigado con el eterno descanso por haber querido ser detallista con la mujer que amaba.

No. El castigo fue por quererla alabar con aquellas flores que tanto amaba yo. Tanto como él a ella.

El castigo fue porque 30 años de cuidado no son para ser cortados por aquel que observó por primera vez el fruto de tanto trabajo.

Lumara GAG

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